martes, 19 de febrero de 2013

II Concurso nacional de mecánica Confortauto 2013



El pasado día 4 de febrero, se realizó en Aspe (Alicante), la final del II Concurso nacional de mecánica patrocinado y organizado por Confortauto y diseñado y desarrollado por SATI Formación.

Concursaron un total de 108 talleres de la red, de los cuales, pasaron a la final 13.

El concurso, dirigido a los talleres de la red, se dividió en dos fases:

a) Prueba basada en un test de 20 preguntas con respuesta múltiple, que los concursantes debían responder via telemática. Esta primera prueba, era de carácter eliminatorio y se realizó durante el mes de diciembre del 2012.
b) Prueba practica. Consistió en plantear a los concursantes finalistas, tres averías que se prepararon en tres vehículos. Una avería mecánica, una electrónica y una del sistema de climatización.
De cada avería, se les facilitaba la descripción que daría cualquier cliente cuando lleva su coche al taller (oigo un ruido delante, no sale aire frio, etc.) y podían preguntar al cliente cualquier información que creyeran relevante.
Se les pidió que dieran el diagnóstico de la avería y el proceso que seguirían para su reparación. Así mismo se valoraron, a parte del correcto diagnostico de la avería y reparación: el tiempo de ejecución, el proceso de diagnostico y reparación, la adecuada utilización de la información y herramientas y el orden y limpieza en el desarrollo de los trabajos.
Para ello contaron con unas magníficas instalaciones/taller equipadas con: maquinaria, útiles y herramientas, multímetros, osciloscopio, central de diagnostico, esquemas eléctricos de los vehículos, etc.
Una buena experiencia que sirvió a los participantes para evaluar su nivel de competencias profesionales, en comparación con otros profesionales de la red y al mismo tiempo compartir una jornada de compañerismo entre miembros de la misma red.
Felicidades a todos     

HACIA UN SERVICIO “10”


Como usted muy bien sabe, conseguir clientes satisfechos ya no es suficiente. ¿Cuántos clientes “satisfechos”, no han vuelto a pisar su taller? Para que su taller tenga éxito a largo plazo, necesitará seguidores entusiastas.



En la mayoría de nuestros talleres, aún se cree que ofrecer un buen servicio consiste en no hacerlo peor que la competencia.

El principal problema que tenemos, es que seguimos confiando en exceso de la intuición, en lugar de la constatación de hechos a través de las innumerables herramientas de que disponemos (programas de gestión, encuestas, relación personal con el cliente, etc.), algunas de ellas “gratis” como puede ser el preguntar a nuestros clientes.

Los clientes apenas se quejan porqué no conocen otras alternativas, e incluso si se les pregunta, contestan que están satisfechos. Todo ello contribuye a que el taller crea, erróneamente, que todo lo hace perfectamente.

Las consecuencias inmediatas de este razonamiento son varias.
La primera, es que tan pronto como un cliente encuentra, en otra parte, un servicio mejor que el servicio mínimo al que está acostumbrado, se pasa a la competencia.  ¡Pérdida de clientes!
La segunda, ¿cómo podemos mejorar nuestros servicios y adaptarlos a la necesidades de los clientes, si seguimos pensando que todo lo hacemos correctamente?  ¡Pérdida de competitividad!

¿Cómo intentar evitar esta situación y establecer relaciones satisfactorias con nuestros clientes a largo plazo? 
  • Establezca objetivos.

Defina qué quiere conseguir. Para atraer y retener a los clientes, hay que “empatizar” con él, esto significa ponerse en su lugar e imaginar cómo sería un servicio “10”.
Lógicamente, esto no implica la prestación inmediata de un servicio “10” cuando en realidad estamos prestando un servicio “7”. Se trata, sobre todo, de poder diseñar y ofrecer una atención y trabajo perfecto para el cliente.

Ponga por escrito los objetivos, para poder medir, en su caso, las desviaciones entre objetivo y realidad.
Es importante trabajar y madurar estos aspectos.
  • Busque y encuentre lo que los clientes desean.

La idea de un servicio “10” constituye el punto de partida.
Es necesario que los clientes tengan la misma percepción; por tanto, ha de preguntarles cómo debería ser, en su opinión, un servicio excelente y, en consecuencia modificar su idea original.

La opinión de nuestros clientes no implica que sus ideas previas no sirvan para nada, al contrario. La idea que los clientes tienen de un servicio “10” se concentra siempre en unas pocas prestaciones de servicio (seguridad, rapidez, confianza,..).
Solo con la ayuda de su idea encajará de forma coherente las diferentes peticiones de los clientes y el perfil de las exigencias de servicio.

Implícitamente llevan asociadas las demandas de servicio que no quiere o no puede satisfacer (pe. Recogida y entrega de vehículos), porqué la idea del cliente y la suya difieren tanto, que es imposible ofertarla.

No hay que caer en el error, muy frecuente en nuestro sector, de creer que hay que acertar con cada cliente, siempre y en cualquier situación.

  • Cumpla sus promesas

Para hacer negocios es indispensable establecer relaciones de mutua confianza, para mantenerlos, más todavía.

La confianza es la clave para pode ofrecer un servicio “10”
Ofrezca los servicios tal y como los ha prometido al cliente; de forma completa, puntualmente y sin fallos. ¡Hágalo bien y a la primera!
En caso contrario el cliente se sentirá con razón, engañado.
 Un número, cada vez más importante de clientes, no nos permitirán una segunda oportunidad para rectificar.

No prometa cosas, que difícilmente no pueda realizar en los términos fijados, aunque sea gratuitamente. Si no lo cumple se sentirá defraudado y perderá su confianza.
Muchos talleres, presumen de ofrecer un servicio “10” cuando en realidad lo que ofrecen es un servicio “7”.

Implique al personal de contacto con el cliente para que entiendan y sean capaces de ofrecer un servicio excelente. No se trata de aprender reglas de comportamiento fijas y actuar como robots, si no de ayudar a los clientes según cada situación e, incluso, si es necesario, desviándose de los procedimientos estándar que tengamos fijados.
  •   Intente ofrecer siempre algo más de lo esperado.

Todo lo comentado anteriormente, no es suficiente para lograr la satisfacción permanente de los clientes.
Una vez el taller ha sido capaz de establecer un servicio de confianza con sus clientes, es básico que amplíe constantemente sus prestaciones.

Introduzca las mejoras poco a poco, no quiera correr demasiado. Si se concentra en la mejora de una pequeña parte, los avances en la prestación del servicio se producirán inmediatamente.
Además con este método no hace falta formular un objetivo concreto a largo plazo, y menos en el actual contexto. De esta forma no tendrá una visión del servicio excesivamente rígida, por el contrario, ésta siempre le permitirá reaccionar con flexibilidad y rapidez cuando cambien las necesidades y deseos de los clientes.

  •  Sea perseverante

La perseverancia es la clave del éxito; al permitirnos mantener i dirigir, de forma constante, nuestros esfuerzos hacia los objetivos marcados.

No desfallezca, las cosas, la mayoría de las veces no salen a la primera. Esto, lejos de desanimarnos, tiene que hacernos reflexionar, sobre cómo poder enfocar las distintas situaciones desde una nueva óptica.
El mismo problema abordado desde una óptica distinta, ahí radica una de las claves del éxito.


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Congreso SPG Granada 2012

Podéis ver unas fotografías del interesante congreso de SPG,  que tuvo lugar en Granada los días 11 y 12 de mayo.





Fotos Cortesía SPG

miércoles, 4 de abril de 2012

PRESENTACIÓN CHARLA EN FERIA EXPOMOVIL 2012 (Barcelona)

MÁS QUE TALLERES, ¿VELATORIOS?








No es que tenga nada en contra de los velatorios, bueno quizás a excepción del mío, pero no me negarán que solo entrar en uno ya no sabes cómo marcharte.

Algo parecido ocurre en la mayoría de nuestros talleres, las experiencias de los clientes no son, en la inmensa mayoría de casos, satisfactorias.
Sí, lo ha entendido bien, ¡experiencia positiva!
Se preguntarán qué tiene esto que ver con el taller. Bien, pues lo mismo que cuando ustedes van a cualquier establecimiento y por ejemplo buscan con la mirada a alguien que les atienda, esperan incluso en muchos casos que les miren a los ojos, y lo que ya es mucho pedir, que les sonrían.
Ánimo hombre, depende de usted, recuerde que su estado de ánimo se transmite y los clientes y colaboradores lo notan. ¡Alegría!, como dice el refrán chino “quién no sepa sonreír que no abra tienda”. La mayoría de experiencias negativas que sufrimos los consumidores, vienen de la mano de profesionales incompetentes.
 De lo que estoy convencido a estas alturas, es que la imagen de un establecimiento, sea del tipo que sea, es un elemento determinante para su éxito y en el caso de nuestros talleres con más razón, ya que pasa como con el dentista, la inmensa mayoría suele ir cuando no queda más remedio y encima (existe la percepción) es caro.
En los últimos años los talleres han realizado grandes esfuerzos, algunos con mayor o menor acierto, en el cambio de su imagen, atención al cliente, calidad de servicio, etc. La mayoría no obstante sigue ofreciendo lo mismo y de la misma forma. 
¿La estrategia a seguir? Diferenciación por prestación. 
Centrase en la forma en que se prestan nuestros servicios, no en lo que hacemos, porqué que yo sepa, todos nos dedicamos a lo mismo, ¿o no?
¿Tiene que ser igual la ambientación en la recepción que en la zona de talleres?
Bajo mi punto de vista, no. La recepción tiene una misión fundamental, ¡vender! En el taller reparamos y hacemos mantenimientos, son funciones distintas,  la primera comercial, la otra la productiva.
Una recepción, segregada/separada físicamente de la zona de talleres (pongamos como ejemplo), no solo contribuye a dar cumplimiento a la LPRL (Ley de prevención de riesgos laborales) sino a muchos más aspectos.  
La imagen que queremos dar, el aislamiento y por tanto reducción de posibles problemas derivados de comportamientos y actitudes no siempre controlables, tanto de clientes como de empleados y el aseguramiento de la calidad de servicio y atención al cliente.
Por otra parte, la imagen de un taller se ha vinculado, en la inmensa mayoría de los casos, al exterior y en aspectos estéticos, tipografía, colores, diseño, etc. todos ellos elementos gráficos de gran importancia pero hoy insuficientes para que el cliente tenga una experiencia positiva en y de nuestro taller y por tanto repita y hable bien a los demás de nosotros. 
Sensaciones, emociones, deseos… ¿recuerdan el anuncio “te gusta conducir…”?
¿En qué me baso? En la observación directa, estudios sobre el comportamiento de los consumidores, el neuromarketing, comentarios de consumidores y usuarios, y la propia experiencia critica como consumidor que soy.
¿Por dónde empezar? 
1. Tener claro a qué perfil de clientes, principalmente, voy a dirigir mis servicios, y en consecuencia diseñarlos a su medida, no a la mía.
2. El estudio e implantación de la imagen y ambientación más apropiada, tanto externa como interna del taller en función del punto 1.
3. Formación del personal de contacto, en atención al cliente, psicología y comportamiento del consumidor y técnicas de venta.
4. Establecer algún método de información sencillo (lo fácil se aplica, lo complicado no), que nos permita en todo momento saber lo que opinan los clientes de nuestro taller.
¿Qué elementos contribuyen a generar experiencias positivas a los clientes, en nuestros talleres? 
a) Las personas. Nuestro equipo
b) Las zonas o espacios del taller 
c) La iluminación
d) El orden y la limpieza
e) La decoración
f) Los olores
g) La música
h) La temperatura ambiente
¿En qué consiste cada uno de ellos? ¿Cómo los podemos aplicar?

a) Las personas. Nuestro equipo
Las personas son el elemento básico en la prestación de cualquier servicio, sin ellas hablaríamos de autoservicio.
No es tanto lo que hacemos, si no como lo hacemos, estamos hablando de actitud.
Hay que abandonar los perjuicios, estamos en el sector servicios y nuestra misión consiste en dar servicio, aunque muchos lo sigan viendo como un servilismo. Mal vamos si pensamos de esta forma.
Una recepción atenta (el cliente nunca molesta), rápida y profesional acompañada de una sonrisa, gestos afables y sobre todo que el cliente perciba en todo momento que lo más importante en ese momento es él.

b) Las zonas o espacios del taller
El dicho “un lugar para cada cosa y cada cosa en su sitio”, no solo tiene que ver con el orden, sino con el modo en que podemos gestionar los distintos espacios del taller para crear, en cada uno de ellos, la ambientación deseada.
¿Tiene que ser igual la ambientación en la recepción que en la zona de talleres?
Bajo mi punto de vista, no. La recepción tiene una misión fundamental, ¡vender! En el taller reparamos y hacemos mantenimientos, son funciones distintas,  la primera comercial, la otra la productiva.

Una recepción, segregada/separada físicamente de la zona de talleres (pongamos como ejemplo), no solo contribuye a dar cumplimiento a la LPRL (Ley de prevención de riesgos laborales) sino a muchos más aspectos.  
La imagen que queremos dar, el aislamiento y por tanto reducción de posibles problemas derivados de comportamientos y actitudes no siempre controlables, tanto de clientes como de empleados y el aseguramiento de la calidad de servicio y atención al cliente.

c) La iluminación.
¿Recuerdan la cita bíblica “Y hágase la luz…”?
La luz, utilizada de forma adecuada, sirve para enseñar, resaltar, ocultar, animar, deprimir, difuminar, etc., en definitiva es capaz de crear sensaciones.
El efecto que esta causa en las personas y su comportamiento, se sabe hace más de 50 años. ¿Qué nos ocurre cuando durante 4 o 5 días no vemos el sol?,
 ¿Qué siente cuando entra en un local oscuro?, ¿Porqué en las pescaderías se utiliza  luz de color azulada? 
En el taller podemos crear distintas ambientaciones gracias a la iluminación. ¿Se imagina la zona de recepción del vehículo, con mayor intensidad de iluminación que en las zonas adyacentes? En este caso el vehículo que se encuentra bajo los “focos” adquiere todo el protagonismo y lo demás queda en un segundo plano. Allí es donde se hacen la mayoría de las ventas. Queremos vender y esto nos ayuda a conseguir este propósito.  Al cliente le gusta ser protagonista.
Podemos crear atmósferas distintas con luces de diferentes colores, intensidades, tipos de iluminación, estáticas o en movimiento, etc., todas ellas, como decíamos antes, adecuadas para conseguir nuestros propósitos, siempre pensando en el perfil de nuestros clientes.

d) Orden y limpieza
Así como la higiene y el aseo personal dicen mucho de las personas, en un taller el orden y la limpieza son signos inequívocos de la manera de ser de las personas que forman parte del mismo.
Pongamos por caso una oficina “inundada” de papeles, sin ningún orden ni criterio, encima de la mesa, armario, etc. Una zona de recepción, donde se acumulan los materiales entrantes del distribuidor, las devoluciones, residuos sin clasificar, etc. Un taller con los plásticos y cajas de cartón del recambio tiradas por el suelo, las herramientas desperdigadas por cualquier sitio, los vehículos sin ningún tipo de protección (¡y a la vista de los clientes!), etc. Paredes con desconchados, servicios siempre “estropeados” para los clientes, cristales que parecen opacos, etc.
La lista por desgracia sería interminable.
El orden y la limpieza transmiten seguridad y confianza en los clientes, en su cerebro, de forma subconsciente, piensan “Como mínimo el mismo orden y limpieza que tienen en el taller lo van a tener con mi coche, ¡bien!”
Hay que transmitir sensaciones positivas y aquí tenemos otro ejemplo de cómo hacerlo.

e) La decoración.
       ¡Si han leído bien! DECORACION. La decoración es otro instrumento que tenemos a nuestra disposición para transmitir aquello que deseamos y obtener aquello que queremos.

Podríamos diferenciar dos tipos de decoración en el taller:
1. Técnico profesional
2. Emotiva/ambientación

1. La decoración técnico profesional tiene que ver con todo aquello que ayuda a que el taller “respire” profesionalidad.  Veamos unos ejemplos: 
1.1. Pantallas y teclados en los boxes para acceso rápido y sin desplazamientos a la información técnica y de gestión administrativa del vehículo en el que se está interviniendo.
1.2. Paneles de información técnica sobre recambios, distribuidos de forma eficiente en el taller (pares de apriete, kits o pastillas de frenos, neumáticos, correas de distribución, transmisiones, etc.)
1.3. Paneles de información dirigidos directamente al consumidor (horarios comerciales, reclamaciones, tarifas y servicios del taller, ley de garantías, etc.)
1.4. Pantallas de TV en la sala de espera y/o recepción, para que los clientes vean los trabajos que se realizan en la zona de talleres. 

2. La decoración emotiva/ambientación tienen que ver con aquello que transmite determinadas sensaciones a determinados tipos de clientela, por eso,  y como hemos comentado en varias ocasiones, tienen que tener claro a quien se dirige principalmente, qué tipo de cliente quiere tener.
Veamos algunos ejemplos:
2.1. ¿Vienen sus clientes por precio? 
Decoración sencilla y económica, sin ser “cutre”. Tipo Dia en supermercados.
2.2. ¿Está usted especializado en coche clásico? 
Decoración retro con fotos antiguas (B/N), pinturas del taller en tonos y colores cálidos, maquetas de coches antiguos, alguna pieza (volante, butaca, puerta, etc.), colgado en la pared, publicidad de la época, placas de las marcas en metal, etc.
2.3. ¿Está usted a la última en electrónica?
Decoración vanguardista. Mucha luz, colores llamativos e intensos, profusión de maquinaria de última generación (bien limpia y conservada), elementos informáticos por doquier (pantalla y teclado para que el cliente pueda hacer consultas sobre sus servicios y tarifas, conectarse a internet mientras espera, pantallas de TV por donde se transmite información monográfica sobre automoción (piense en que ya existen canales específicos), expositor en zona de recepción/espera de componentes electrónicos, etc.
2.4. ¿Qué lo mío es el neumático? 
¡Ningún problema! Decoración “neumatiquera” a tope. Ruedas por todos lados, bien expuestas, que se note que hay, no vaya con racanerías. Clasifíquelas con un poco de criterio (por niveles de precios, por uso, por medidas, etc.), los cromados con el negro quedan de fábula, iluminación tenue en la zona de exposición y más intensa en pasillos y áreas de trabajo, posters e información técnica de fabricantes específica, ¿algún muñeco o elemento identificativo de un fabricante? Acuérdense del famoso muñeco de Michelin (se asocia a neumático casi más que al propio fabricante). En fin como puede ver, sí que se pueden hacer cosas diferentes.
Podríamos definir más opciones de personalización en la ambientación de determinados tipos de taller, según su orientación o “estilo” como tuning, motocicletas, chapa y pintura, de barrio, first class y un largo etcétera, que en este espacio es difícil de exponer.

f) Los olores
El olfato es uno de los sentidos más primarios e instintivos que existen. Cuando pasan por la mañana, delante de una panadería, ¿No le entra hambre? ¿No le recuerda al pan tierno  de su infancia?  ¿Sabe usted que hay cadenas de alimentación que hacen salir al exterior del establecimiento, expresamente, el humo del pan mientras se está cociendo? Y todo ello con un fin u objetivo, que a uno le entren ganas de comprar pan, y una vez dentro, ya que el cliente ha entrado, a vender más productos.
En el taller por tanto, hay que evitar los malos olores, es decir, aquellos olores que son molestos para la mayoría de clientes, como por ejemplo un exceso de humo producido por los vehículos. Utilice sistemas de extracción adecuados, no solo el cliente se lo agradecerá, sino también la salud de sus empleados.
Procure que todo el personal de contacto con la clientela este bien aseado, el olor corporal puede resultar en muchos casos molesto e incluso ofensivo, al igual que determinados alimentos que se hayan ingerido.  Recuerde que determinado tipo de clientela, en especial la femenina, suele resultar más sensible a este tipo de estímulos.
En la recepción, sala de espera y aseos, utilice ambientadores adecuados a cada situación.
¿Sabía por ejemplo, que el olor a limón excita y en muchas empresas lo utilizan para incrementar la productividad de sus empleados? Que el olor a madera se asocia a un producto noble y de calidad, el de flores a naturaleza y por tanto a productos frescos, etc.
En definitiva, evite los malos olores, pero vigile que los ambientadores no sean demasiado artificiales, que aunque de eficacia demostrada no conviertan el taller en una falsa perfumería.

g) La ambientación musical/megafonía
¿Trabaja usted con la radio puesta? ¿Es usted capaz de recordar las tres últimas canciones que ha escuchado?
El sonido forma parte de nuestra vida diaria, estamos sometidos a él constantemente. No nos sometamos a él, ¡dominémoslo!
El sonido es capaz de provocar determinados comportamientos en las personas, de hecho se dice que hay un tipo de música para cada estado anímico del ser humano.
¿Sabe usted que determinadas cadenas de comida rápida, emiten música pop-rock y aun volumen elevado en las horas con mayor número de clientes en el local? La explicación es lógica. Cuanto más movida es la música y más elevado el volumen comemos más rápido con lo cual dejamos libre antes la mesa y puede entrar otro cliente. ¿Por qué en una importante cadena de Estaciones de Servicio, aparte de poner música ambiental, intercalan las ofertas y promociones? Dado que el cliente está ahí como mínimo 5 minutos de promedio, sometámosle a un bombardeo de información para que incremente sus compras.
En el taller, podemos hacer lo mismo. Pongamos megafonía, sobre todo en la zona donde se encuentra la clientela, conectada  a la música seleccionada de internet (para que sea más cómodo). Pongamos música adecuada al perfil de nuestro clientes, si es adecuada se sentirán cómodos, y se mostraran más receptivos a los estímulos comerciales, si no al contrario.
Por ejemplo, si nuestros clientes son mayoritariamente de entre 40 y 50 años, ponga música de los años 80/90, eran jóvenes y se sentirán rápidamente identificados con ella, el éxito de hoy son los éxitos musicales de ayer. ¿No han escuchado, en una fiesta donde más o menos todos/as son de la misma edad, cantar a todo el mundo la canción que suena?
Grabe (lo puede hacer en el ordenador mismo) las ofertas y promociones que tenga en vigor en su taller, repitiéndolas en intervalos de 5 a 10 minutos. No se olvide de mantenerlas siempre actualizadas. Incluya mensajes positivos (¡gracias por su confianza!  ¡Cuidamos de usted y su vehículo!  ¡Talleres Vicente, 45 años a su servicio, al servicio del automovilista!) con la misma frecuencia.

h) La temperatura ambiente.
Cuide la temperatura ambiente en la recepción, oficina y sala de espera y evite sobretodo, las siempre molestas e incómodas corrientes de aire.
Cuanto mayor es el confort térmico, más cómodos se encuentran los clientes en el taller y la comodidad es un buen estado para vender.

Con esta serie de pequeñas recomendaciones, usted, si quiere, puede:                                           
• Dotar de identidad propia a su taller 
• Diferenciarse de la competencia,
• Incrementar las ventas
• Mejorar su imagen
• Incrementar la autoestima de su equipo profesional
• Mejorar la gestión comercial del taller
• Fidelizar a los clientes actuales y/o captar de nuevos

Moisés Bargués, marzo 2012

miércoles, 22 de diciembre de 2010

¡A perro flaco todo son pulgas!

Lo que está pasando en nuestros talleres ya lo sabemos,porque lo estamos viviendo día a día. 
Pero¿qué va ha pasar a corto plazo? Los que ya me conocen, saben que no me gusta especular con el futuro, es demasiado peligroso y alguien, alguna vez, te puede pedir cuentas.

No obstante y debido a la insistencia de bastantes amigos propietarios de talleres, y para corresponder a su confianza, voy a intentar hacer un análisis de lo que en un futuro inmediato, creo que puede acontecer en nuestros talleres, si no es que ya está pasando.

Vivimos de nuestros clientes; y nuestros clientes hoy:
a) Un 20% están en el paro.
b) Un 13% aproximadamente tienen unos ingresos de menos de 1.000 euros/mes.
c) Les han subido la hipoteca o en la próxima revisión se la van a subir.
d) Han pasado de consumir “marcas blancas” a consumir menos cantidad de “marcas blancas”. Traducido, baja el consumo, tanto en importe medio de la compra, como de las cantidades compradas.
e) Los nuevos contratos se hacen por 800 euros/netos mensuales (ya quisieran muchos ser mileuristas).
f) Los hijos no se marchan de casa porque no pueden; y muchos de los que lo hicieron, o vuelven o hay que ayudarlos a
llegar a fi n de mes.
g) Los jóvenes viven en una precariedad “de narices”, por no decir algo más fuerte.
h) La tendencia de los tipos de interés es al alza.
i) La renta familiar disponible está en sus cotas más bajas.
j) El ahorro crece. O sea ¡qué no corre el dinero!
Bueno, paro ya porque me está entrando un cabreo de narices. En serio, lo veo muy mal y encima los que tendrían que
estar por la labor, están pensando en…, no sé. Ya no oigo hablar de “brotes verdes” ¿se acuerdan?
Por si fuera poco, las administraciones, todas y de toda índole (industria, medio-ambiente, ayuntamiento, consumo, etc.) parecen ponerse de acuerdo para hacernos la vida un poco más “llevadera”. Ya no sabemos si es una medida de lucha contra el paro, para que los talleres “fichen” solo a una persona para ocuparse de estos temas, o a los que quedamos, hay que seguir apretándoles para recaudar. De seguir a este paso quizás si que será cierto que van a quedar “dos y el cabo”.
Y van más. Como el tema está como está, cada vez hay más personas que complementan la prestación por desempleo con pequeños trabajos de mecánica y mantenimiento, en el garaje de su casa y a falta de garaje, hasta se atreven a hacerlo en la vía pública, con total impunidad.
La laxitud en la vigilancia, por parte de la autoridad competente, de estas actividades contrasta con la que se ejerce a los talleres.
Hay permisividad y falta de criterio. ¿No se dan cuenta de los daños medioambientales que se están causando, por ejemplo, por verter al alcantarillado o a la acequia más próxima aceite usado del motor? ¿Dónde se piensan que tiran las baterías usadas?
Eso si, a nosotros que llevamos media vida cargando y reparando fugas de gases refrigerantes fl uorados, nos obligan a realizar un curso de 40 horas para poder tener una acreditación profesional para poderlos manipular, so pena de sanción.
Como todo el mundo anda apurado, los precios se están ajustando y con ello los márgenes comerciales, con el consiguiente riesgo de entrar en beneficios decrecientes; o lo que es lo mismo: caer en el autoengaño. La “pelota” se hace muy grande de forma muy rápida. ¡Ojo! ¡Aviso a algunos distribuidores! ¿Señores, cómo pretenden fidelizar al cliente taller, si le están ofreciendo el mismo descuento que al particular? A las personas que en estos momentos, por las circunstancias que sea, les están haciendo la competencia a los talleres de forma desleal no se les puede ni debe vender con los mismos descuentos. ¿Se imaginan que voy yo, como particular, compro al distribuidor con descuento
y voy al taller para que me lo monte? A más de uno le va a pasar factura, como coloquialmente se suele decir.
¿Y qué pasa con el recambio ecológico (que queda mejor que decir, que viene del desguace) que trae el cliente para que se lo montemos?
Difícil, ¿verdad? ¿Qué creé usted que podemos hacer entonces?
¿Qué hacer? ¡He aquí la cuestión!
a) Decida qué tipo de cliente quiere tener (principalmente). Ya sabe que no todos son iguales. Si al fi nal las cosas van maldadas, siempre está a tiempo de cogerlos todos.
b) Realice un ajuste de costes, acorde con la facturación y el margen comercial que desea obtener, al igual que en el caso anterior, siempre hay vuelta atrás.
c) Actúe con agilidad, no tome más adelante la decisión que usted ya sabe que tenía que haber tomado ayer. ¡El tiempo sigue siendo oro!
d) Cuantifique y evalúe el impacto económico y de imagen del taller, con las nuevas situaciones con las que nos encontramos.
Por ejemplo ¿monto o no monto piezas aportadas por los clientes? En caso afirmativo ¿cómo voy a gestionarlo?, ¿cuántos clientes vienen al mes para pedir este tipo de servicio? ¿Son del tipo de cliente que me interesa, o del que no me interesa?
Hay que medir y evaluar, antes de decidir.
e) Mantenga la empresa llamada “taller” siempre al día en las obligaciones legales, aunque ello represente un enorme sacrificio. ¡Duerma tranquilo!
f) Denuncie cualquier actividad ilegal que perjudique sus intereses, ya sea directamente, o a través de las asociaciones
gremiales pertinentes. Es su forma de vida la que está en peligro.
g) Ajustar los márgenes. Si no queda más remedio, vale, pero haciendo bien los números, no nos vayamos a pillar los dedos.
Recuerde que podemos ajustar los márgenes, no solo linealmente, sino ¡también por servicios!
h) Hable con su equipo y hágales participes de la situación. Pídales su colaboración, se trata de salir adelante en una situación extremadamente difícil y no valen medias tintas. Todos tenemos que arrimar el hombro.
i) Replanté los métodos y procedimientos de trabajo. Intente ser más eficiente y que el resto del equipo también lo sea.
j) Elabore un plan de gestión de cobros. ¿Cómo quiero cobrar? ¿Cómo puedo cobrar? ¿Qué tengo que hacer para no tener pendientes de cobro? ¿Voy a aceptar fi nanciar reparaciones? ¿Hasta qué importe? En definitiva, tenga claro lo que le conviene y no improvise. Ahora más que nunca, puede salirle muy caro.
k) ¡Venda! ¿Cuánto tiempo hace que no sale a la calle a vender? Lleve a cabo acciones comerciales (ofertas, promociones, descuentos, etc.) demuestre que está vivo.
l) Tome decisiones. Lo importante es no perpetuarse en el error.
m) Intercambie información con otros profesionales de su zona y si es posible y rentable, cooperen.
n) Decida quién o quiénes quiere que sean sus colaboradores estratégicos. En los talleres saber con quién puedes contar es importante para poder pedir apoyo y/o preparar campañas conjuntamente. El mejor negocio es aquel que beneficia a ambas partes.
ñ) Olvídese de grandes resultados (margen comercial), lo importante es mantener el volumen de las entradas de coches en el taller.
Hay dos grandes estrategias posibles, desde mi punto de vista, en estos momentos. La primera, apostar fuerte por campañas promocionales que cubran el espectro más amplio posible de clientela de nuestro taller y “machacar” periódicamente la zona de influencia del taller. La segunda, más conservadora y menos arriesgada, atrincherarse. Consiste básicamente en ser fuerte en aquello que hacemos bien y somos competitivos, de tal forma que a la competencia les cueste más llevarse a nuestros clientes.
Diciembre 2010 publicado en "el Periódico del taller" 

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